RELATOS

                                Testimonio anónimo

"Yo estuve en los campos de refugiados del Sahara, fue un viaje organizado por el colegio para que conociéramos la situación y nos concienciemos y a partir del conocimiento poder hacer cosas desde aquí, intentar ayudarles.

Pasamos ahí una semana, estuvimos viviendo en carpas con las familias, visitamos escuelas y hospitales, el objetivo del viaje era que viéramos cómo es la situación ahí, conocer a la gente y sus costumbres.

Viví con una familia en una carpa, dormía ahí, comía ahí. Ellos viven en condiciones muy precarias, la carpa en la que viví tenía alfombras en el suelo, unos sofás y tenían televisión, lo cual me sorprendió, la cocina era un cuarto en una casa de adobe con las cosas más básicas, no tenían horno, simplemente tenían un fogón para cocinar con una olla y poco más.

El clima ahí es muy duro, muy difícil de soportar, no tienen los medios para paliar las durezas del clima, hace muchísimo calor, es la parte más dura del desierto, casi no tienen agua, no nos podíamos duchar porque el agua que tenían era muy escasa, nos la ofrecían para ducharnos pero no la aceptábamos porque se están muriendo de sed.

Felices con poco

Al principio no nos dimos cuenta pero nos daban de comer y luego ellos comían lo que sobraba, nosotros no sentimos que tuviéramos escasez pero era precisamente porque nos daban todo.

Para los jóvenes hay muy pocas ofertas de ocio, han aprendido a divertirse sin tener nada, simplemente disfrutando la compañía de la gente con la que están, con sus amigos, con su familia.

Me llamó la atención  que pueden ser felices teniendo lo poco que tienen, lo cual te llama la atención porque aquí, en la era de consumo en la que vivimos, necesitamos de todo para poder ser felices y luego resulta que en realidad nada de eso hace falta.

Cuando fuimos a la escuela nos dimos cuenta que las aulas están abarrotadas, los alumnos solamente tienen un cuaderno y un bolígrafo para todo el año, los pupitres son muy pequeños, no hay ordenadores ni nada de eso, todo lo que tienen es muy elemental: pizarra, cuaderno, lápiz y nada más.

La imagen de los campamentos es muy dura, todo es muy árido, hay casas de adobe, cabras y camellos.

Me sorprendió ver que no hay tendido eléctrico, tampoco hay coches particulares, los que hay son como colectivos que utilizan la policía y los hospitales.